Cuerpo de ejército

III cuerpo (Davout)

« Mi décima legión » — disciplina y fuego

1805-1809

El III cuerpo de ejército, confiado al mariscal Louis-Nicolas Davout de 1805 a 1809, encarna el rigor frío de la Grande Armée. En Austerlitz sostiene el ala derecha contra la masa austro-rusa; en Auerstedt, el 14 de octubre de 1806, derrota solo a un ejército prusiano superior en número; en Eckmühl, en 1809, abre el camino a Viena. Napoleón lo apodó « mi décima legión ».

Nacimiento del III cuerpo y método Davout

Formado en el campamento de Boulogne y luego comprometido en la campaña de 1805, el III cuerpo de ejército recibe como jefe a Louis-Nicolas Davout, el más joven de los mariscales de 1804. En torno a él se cristalizan tres divisiones de infantería — las de Morand, Friant y Gudin — flanqueadas por caballería ligera y una artillería cuidadosamente servida. El efectivo oscila según las campañas entre veinte y treinta mil hombres, pero la calidad del mando y la disciplina de marcha compensan a menudo las cifras.

Davout impone una cultura de estado mayor rara: inspecciones frecuentes, instrucción de tiro, orden de los almacenes, marchas nocturnas sin desorden. Los contemporáneos lo juzgan severo; los soldados, una vez abierto el fuego, descubren un jefe que no los abandona. Napoleón, que desconfía de las improvisaciones, encuentra en él al ejecutor capaz de sostener un sector aislado sin esperar las órdenes de detalle.

El apodo de « décima legión » — alusión a la Legio X de César — no es una lisonja de salón: mide la confianza estratégica depositada en un cuerpo capaz de actuar como un ejército en miniatura, con sus propias reservas y su propia artillería.

Austerlitz: el ala derecha bajo presión

El 2 de diciembre de 1805, mientras Soult asciende la meseta de Pratzen con el IV cuerpo, Davout sostiene el ala derecha francesa en torno a Telnitz y Sokolnitz. Sus divisiones, llegadas tras una marcha forzada desde Viena, deben contener la masa austro-rusa que cree envolver un flanco francés voluntariamente debilitado. El combate es allí encarnizado, casi oscuro en la niebla matinal, pero decisivo: sin esa resistencia, el plan de Napoleón se derrumba.

Friant y los regimientos empeñados en las aldeas del Goldbach absorben los choques sucesivos. Davout no busca la gloria mediática de la meseta; compra el tiempo necesario para la ruptura del centro coaligado. La jornada de los Tres Emperadores es también, pues, la de un cuerpo que sostiene cuando el resto del ejército maniobra.

Los boletines celebran el Pratzen; los estados mayores retienen la lección del ala derecha: sin un cuerpo sólido para fijar al enemigo, la maniobra central sigue siendo un sueño de escuela.

Auerstedt, 14 de octubre de 1806

El mismo día que Jena, donde Napoleón aplasta una parte del ejército prusiano, Davout y el III cuerpo encuentran cerca de Auerstedt el grueso de las fuerzas del duque de Brunswick. Unos veintisiete mil franceses se enfrentan a casi el doble de adversarios. Brunswick resulta mortalmente herido; el rey Federico Guillermo III está presente; la máquina prusiana, heredera de Federico II, cree aún en su superioridad moral.

Davout despliega sus divisiones en escalón, multiplica los cuadros contra la caballería, se niega a ceder. Gudin, Friant y Morand sostienen bajo un fuego infernal. Al final de la jornada, el ejército prusiano se desbanda. Napoleón, incrédulo al principio ante los partes, acaba por reconocer una victoria digna de figurar entre las mayores del Imperio. Davout se convierte en duque de Auerstedt.

Auerstedt fija durante mucho tiempo la imagen del III cuerpo: no una masa destinada al asalto espectacular, sino un instrumento de combate metódico, capaz de vencer solo cuando la fortuna separa las columnas.

Polonia, Eylau y la campaña de 1807

Tras la caída de Prusia, el III cuerpo entra en Polonia. Czarnowo, Pułtusk, Golymin jalonan un invierno de marchas en el barro y la nieve. El 8 de febrero de 1807, en Eylau, Davout forma el ala derecha francesa y presiona a los rusos de Bennigsen mientras el centro vacila y Murat lanza su gran carga de caballería. La jornada permanece indecisa y sangrienta; el cuerpo de Davout, como el resto de la Grande Armée, paga un tributo terrible.

El resto de la campaña — hasta Friedland y Tilsit — confirma el lugar del III cuerpo entre los pilares operativos. Sus generales de división se convierten en nombres conocidos de los estados mayores europeos: se sabe que afrontar a Davout es afrontar una disciplina que no se afloja tras la victoria.

Eckmühl, Wagram y el fin de la era Davout en el III

En 1809, contra Austria, Davout y el III cuerpo desempeñan un papel central en Eckmühl (22 de abril): la maniobra de envolvimiento y la presión sobre el archiduque Carlos abren el camino de Ratisbona y luego de Viena. En Wagram, en julio, el cuerpo participa aún en los combates decisivos de la campaña. Davout recibe el título de príncipe de Eckmühl.

Después de 1809, las reorganizaciones de la Grande Armée redistribuyen los números de cuerpo. En 1812, durante la invasión de Rusia, Davout manda el I cuerpo — en gran parte compuesto por veteranos de sus antiguas divisiones — mientras el III cuerpo se confía a Ney. La tradición de disciplina y fuego forjada en el III sobrevive así bajo otro número; la Moskova y la retirada mortífera se llevan una generación de cuadros formados bajo Davout.

El III cuerpo de 1805-1809 permanece, en la memoria militar, como el modelo del cuerpo autónomo: lo bastante fuerte para vencer solo, lo bastante disciplinado para servir a un plan de conjunto sin dispersarse en la gloria individual.

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