Tras el indeciso y sangriento Eylau, la victoria de Friedland del 14 de junio de 1807 puso a Rusia de rodillas. Alejandro pidió un armisticio. Faltaba hallar un lugar de encuentro: la ciudad de Tilsit estaba ocupada por los franceses, la orilla opuesta en manos rusas. Se construyó pues en medio del Niemen una balsa con dos pabellones, el de Francia marcado con una N, el de Rusia con una A.
El 25 de junio los dos emperadores abordaron cada uno desde su orilla, en el mismo segundo, y se abrazaron ante los dos ejércitos formados. Permanecieron solos dos horas. Alejandro habría abierto con una frase que se hizo famosa: odiaré a los ingleses tanto como usted. El rey de Prusia, cuyo reino estaba en juego, esperó en la ribera bajo la lluvia y solo fue admitido al día siguiente.
Los tratados del 7 y el 9 de julio rediseñaron el continente. Prusia perdió la mitad de su territorio y de su población; se crearon el ducado de Varsovia y el reino de Westfalia; Rusia reconoció todas las conquistas francesas y se adhirió al Bloqueo continental. La reina Luisa vino a interceder en persona por Magdeburgo; obtuvo cumplidos y nada más.
Es el apogeo del reinado: dos hombres deciden entre ellos la suerte de Europa. El montaje solo se sostenía sobre su entendimiento, y el entendimiento se deshizo sobre el bloqueo, Polonia y Oriente. En junio de 1812 la Grande Armée cruzó el Niemen a unas decenas de kilómetros de la balsa. Tilsit se llama hoy Sovetsk y está en Rusia, en una frontera que los tratados de 1807 no habían previsto.