Orígenes y creación
En 1810, el Reino de Holanda es anexionado al Imperio francés. Una parte de la guardia real holandesa se transforma entonces en regimiento de la Guardia Imperial: el 2.º chevau-légers lanceros.
El apodo de « Lanceros rojos » viene del habit escarlata heredado de las tradiciones holandesas, que contrasta con el azul oscuro de muchas otras formaciones francesas.
Su integración ilustra la política napoleónica de absorción de las élites militares de los Estados satélites en la Guardia, vivero de prestigio y de fidelidad.
Organización y efectivos
El regimiento se organiza como una unidad de caballería ligera de lanza: escuadrones, lanzas, sables, pistolas. Los efectivos evolucionan con las campañas y los reemplazos después de 1812.
El mariscal Bessières manda la caballería de la Guardia en su conjunto; Napoleón decide los compromisos mayores. Los Lanceros rojos forman parte de esta reserva a caballo.
Tras las pérdidas de Rusia, el regimiento se reconstituye en parte para las campañas de 1813-1814 y luego para los Cien Días.
Uniforme, armamento y reclutamiento
El habit rojo, el chapska y la lanza hacen de los Lanceros rojos una de las siluetas más inmediatamente reconocibles de la caballería de Guardia. La imagen ha impresionado a contemporáneos y uniformólogos.
El reclutamiento inicial se basa en los cuadros y soldados holandeses reincorporados a la Guardia; luego, franceses y otros contingentes cubren los vacíos. La lanza exige un entrenamiento específico de choque y de manejo.
Como el resto de la caballería de Guardia, los Lanceros rojos disfrutan de una soldada y un prestigio elevados, contrapartida de exigencias disciplinarias estrictas.
Hechos de armas
En 1812, los Lanceros rojos participan en la campaña de Rusia. En la Moskova y durante las operaciones en torno a Moscú, la caballería de Guardia permanece largo tiempo en reserva; la retirada diezmó caballos y jinetes.
En 1813-1814, el regimiento reconstituye sus filas y combate en Alemania y luego en suelo francés. La caballería de Guardia sirve de reserva móvil y de instrumento de persecución o de cobertura.
En Waterloo, el 18 de junio de 1815, los Lanceros rojos se ilustran en las cargas de la caballería francesa contra los cuadros aliados. Su silueta roja permanece asociada a esos asaltos repetidos y costosos.
El fracaso global de la batalla no borra la reputación adquirida: los Lanceros rojos permanecen, en la iconografía, uno de los regimientos extranjeros más célebres de la Guardia.
Herencia y memoria
Los Lanceros rojos encarnan la europeización de la Guardia: holandeses integrados, uniforme distintivo, arma de la lanza asociada a las tradiciones de caballería del norte de Europa.
Después de 1815, el regimiento desaparece con la Guardia. Sobrevive en los grabados, las colecciones de uniformes y la memoria de las cargas de Waterloo.