Las dos lomas donde chocaron los ejércitos el 18 de junio de 1815 siguen ahí, al sur de Bruselas. Un león de hierro fundido las vigila desde 1826, y una ley de 1914 las salvó de la urbanización.
Contexto histórico
La batalla lleva el nombre de un pueblo donde no se combatió. Waterloo, donde Wellington tenía su cuartel general y desde donde fechó su parte de victoria, queda unos kilómetros al norte; los combates del 18 de junio de 1815 se libraron más al sur, en tierras que hoy se reparten cuatro municipios, Braine-l'Alleud, Lasne, Genappe y el propio Waterloo. El terreno todavía se lee sin dificultad. Dos lomas bajas se miran a uno y otro lado de la calzada de Charleroi a Bruselas, la actual N5: la de Mont-Saint-Jean al norte, donde se sostenía el ejército aliado, y la de La Belle Alliance al sur, de donde partían los ataques franceses. Las granjas de 1815 siguen casi todas en pie: Mont-Saint-Jean, La Haye Sainte, La Belle Alliance, Papelotte, Hougoumont.
El hito que se divisa desde cualquier punto es la colina del León. El rey Guillermo I de los Países Bajos la mandó levantar en el lugar donde se suponía que su hijo mayor, el príncipe de Orange, había sido herido en el hombro al final de la batalla. El proyecto se encargó en 1820 al arquitecto Charles Vander Straeten; las obras, iniciadas en 1824, movieron unos 290 000 metros cúbicos de tierra para alzar un cono de 41 metros de altura, al que hoy se sube por una escalera de 226 peldaños. En la cima, un león de hierro fundido de 28 toneladas, modelado por Jean-Louis Van Geel y fundido en los talleres de John Cockerill en Seraing, fue izado sobre su pedestal el 28 de octubre de 1826. Vuelto hacia Francia, apoya la garra sobre una esfera.
El monumento le costó al terreno una parte de su verdad. La tierra se sacó de la propia meseta, hasta las inmediaciones de La Haye Sainte, y el nivel del suelo bajó en consecuencia: el monumento a Gordon, erigido por su familia en memoria del ayudante de campo de Wellington, y el monumento a los hannoverianos, que le hace frente al otro lado de la calzada, se alzan hoy sobre montículos que señalan la antigua altura del terreno. El camino hundido de Ohain, que la tradición, y Victor Hugo tras ella, tiene por la trampa de la caballería francesa, ha perdido su profundidad. De vuelta al lugar algunos años después, Wellington habría dicho que le habían estropeado su campo de batalla. El propio león estuvo a punto de no sobrevivir: en 1832, soldados del mariscal Gérard que iban al asedio de la ciudadela de Amberes intentaron derribarlo y le rompieron la cola.
Al pie de la colina, una rotonda neoclásica diseñada en 1911 por el arquitecto Franz Van Ophem alberga el Panorama de la batalla. El lienzo circular, pintado en 1912 por Louis Dumoulin con vistas al centenario, mide 110 metros de largo por 12 de alto; en primer plano, un falso terreno sembrado de objetos reales — vallas, fusiles, arados, soldados y caballos caídos — prolonga la ilusión hasta los pies del visitante. Es uno de los testimonios más importantes de este espectáculo de masas nacido a finales del siglo XVIII; la rotonda y el lienzo están protegidos como monumento desde 1998.
Para el bicentenario se inauguró junto a la colina, el 21 de mayo de 2015, un museo subterráneo. El Memorial Waterloo 1815 reúne desde entonces en un solo recorrido ese museo, el Panorama, la colina, a la que ya solo se sube pasando por él, y la granja de Hougoumont, restaurada el mismo año.
Si el paisaje ha cambiado tan poco es porque lleva más de un siglo protegido. A comienzos del siglo XX, la cercanía de Bruselas hacía temer la parcelación y la especulación; una suscripción pública abierta en Gran Bretaña ayudó al Estado belga a indemnizar a los propietarios, y el 26 de marzo de 1914 el Parlamento votó una ley de protección del lugar, la primera de su clase en Bélgica. Apenas se ha vulnerado desde entonces — solo un convento de dominicas se construyó en 1929 en Fichermont, en la parte nordeste del campo de batalla — y en 2015 la Región valona amplió el perímetro protegido a 986 hectáreas.
Más de ciento treinta y cinco monumentos jalonan el lugar. En Plancenoit, el monumento prusiano recuerda desde 1819 a los soldados de Bülow y de Pirch. Del lado francés, el más conocido es el Águila herida, bronce de Jean-Léon Gérôme inaugurado en 1904 junto a la calzada, a doscientos metros al sur de La Belle Alliance, en memoria del «último cuadro»; el escultor había muerto unos meses antes. Casi enfrente, una columna levantada en 1911-1912 recuerda que Victor Hugo pasó dos meses en Mont-Saint-Jean en 1861 y terminó allí Los miserables.
Dos casas enmarcan la visita, en los dos extremos de la calzada. Al norte, en el pueblo de Waterloo, frente a la iglesia de San José, la antigua posada Bodenghien, casa de postas desde 1777, se ha convertido en el museo Wellington: el duque pasó allí las noches del 17 y del 18 de junio y redactó en ella su parte de victoria. Al sur, en Vieux-Genappe, la granja del Caillou, donde Napoleón pasó la noche anterior a la batalla y fijó sus disposiciones para el día siguiente, alberga un museo que conserva su cama de campaña. Entre esas dos casas cabe toda la jornada del 18 de junio: eso es lo que hace de Waterloo, ya en el siglo XIX el campo de batalla más visitado de Europa, un lugar al que todavía se acude tanto para comprender como para recordar.
Para profundizar
Libros recomendados para ampliar (enlaces de afiliado)
Napoleon the Great
Andrew Roberts · 2014
Biografía monumental basada en las 33 000 cartas conservadas de Napoleón: admirativa pero rigurosa.
Ver en Amazon
Napoléon ou le mythe du sauveur
Jean Tulard · 1977
El libro que renovó la lectura del personaje: cómo Francia se dio un salvador y lo que le costó.
Ver en Amazon
Nouvelle histoire du Premier Empire
Thierry Lentz · 2002-2010
Cuatro volúmenes de referencia sobre instituciones, diplomacia y caída: la síntesis erudita del tema.
Ver en AmazonComo socio de Amazon, este sitio gana comisiones por compras elegibles.
Apoyar la enciclopedia
Empire Napoléon es un proyecto independiente. Tu apoyo ayuda a ampliar los contenidos y mantener el sitio.
Hacer una donaciónPago seguro en la plataforma que elijas.