El genio bajo el Imperio
El cuerpo del genio hereda las tradiciones del Antiguo Régimen y las reorganizaciones revolucionarias. Bajo el Imperio, oficiales del genio y tropas de zapadores acompañan a la Grande Armée para los asedios, los campos atrincherados y las obras de caminos.
Los zapadores — a menudo reconocibles por elementos de uniforme distintivos (delantal, hacha, tocado según los periodos) — ejecutan los trabajos bajo la dirección de los oficiales ingenieros.
Su efectivo sigue siendo limitado: cada asedio importante concentra una parte preciosa de este recurso técnico.
Organización
Batallones o compañías de zapadores del genio se reparte según las necesidades de los ejércitos y de las plazas. Destacamentos siguen a los cuerpos en campaña para los trabajos inmediatos — puentes de fortuna, epaulements, destrucción de obstáculos.
El genio colabora con la artillería de asedio para la implantación de las baterías y el cálculo de las distancias. Sin esta coordinación, la bala sola no reduce una plaza bien defendida.
Las herramientas — picos, palas, hachas, gaviones, fajinas — pesan en los convoyes; la logística del genio es un arte discreto e indispensable.
Oficio de zapador
La zapa consiste en cavar hacia el enemigo bajo protección, para aproximarse a las murallas o a las obras. El trabajo nocturno, bajo el fuego, exige disciplina y sangre fría más que panache.
En el ataque, los zapadores pueden abrir brechas, destruir puertas o preparar el asalto de las columnas de infantería. En defensa, refuerzan redutas y líneas.
Las pérdidas por enfermedad en las trincheras de asedio — humedad, promiscuidad — se añaden a las pérdidas de combate; los asedios desgastan al genio tanto como a los sitiados.
Uniforme y utillaje
El uniforme de zapador del genio varía según los reglamentos; la iconografía retiene a menudo el delantal de cuero y las herramientas al hombro. Estos detalles sirven tanto a la identificación como al uso.
A diferencia del fantassin de línea, el zapador lleva un arsenal de obra: sin pico ni gavión, la teoría del asedio queda letra muerta.
El armamento individual (fusil, sable corto según los casos) existe para la autodefensa; su valor principal sigue siendo técnico.
Campañas y asedios
Las campañas napoleónicas multiplican los asedios — Danzig, Zaragoza, Ciudad Rodrigo del lado adversario o aliado según los teatros, y muchas otras plazas. Los zapadores franceses dejan allí una parte de su historia, en condiciones a menudo atroces.
En las Pirámides (21 de julio de 1798), el genio y los sabios de la expedición de Egipto ilustran ya el vínculo entre ciencia militar y campaña — aunque la organización imperial ulterior difiera. En los campos de Europa, Austerlitz o Wagram reposan sobre todo en la maniobra, pero los trabajos de campaña y de paso siguen siendo competencia del genio.
En 1812-1814, frente a las plazas y a los ríos, al genio le faltan a veces los medios; la retirada de Rusia muestra también los límites de un ejército privado de herramientas y de tiempo.
Herencia
El zapador napoleónico ha nutrido la imagen duradera del soldado-constructor bajo el fuego. Las escuelas del genio del siglo XIX prolongan esta tradición sabia.
Para Empire Napoléon, los zapadores recuerdan que la epopeya no se juega solo a la bayoneta: también se cava a la pala.